En muchas ocasiones se vapulean los “inventos” de la nueva generación: DLCs, multijugador, trofeos/logros… Sin entrar en los dos primeros, que darían para debatir mucho en entradas posteriores, hoy me gustaría ser el abogado del diablo de los trofeos/logros: aquellos “premios” que el juego nos da por hacer cosas más o menos extraordinarias.
Hoy, tras haber conseguido mi primer trofeo platino con Assassin’s Creed 2, vengo a defenderlos y a esgrimir los argumentos que justifican los trofeos/logros como algo deseable, y no como una lacra de esta generación.






