Todos los juegos premian la maestría en su control, en mayor o menor medida. Pero, sobre todos los géneros, a mi parecer
el de la lucha es el que más exige al jugador.
Ryu, uno de los iconos de Street Fighter
Partiendo de un escaso, a priori, número de botones (normalmente, tres o cuatro), para realizar los movimientos más devastadores es necesario memorizar una serie de enrevesadas combinaciones (tanto de direcciones como de botones de ataque) y saber en qué momento encajarlos.
No tanto contra la máquina, ya que siempre podemos bajar el nivel de dificultad, sino
contra otro jugador real es cuando esta exigencia se manifiesta en su máxima expresión. Porque puede que encuentres a otro rival tan novato como tú y que no pasa de encadenar un par de combos, o quizá te topes con un luchador experto que conoce hasta el más mínimo recoveco del luchador que controla.